En el marco de las distintas actividades que se desarrollan alrededor de los Campamentos Educativos, el Retoño sirve como sede para el proyecto Media Caña, que buscará en cinco encuentros sistematizar aprendizajes y contribuir a una mejor calidad del proceso educativo

En los Campamentos Educativos, un proyecto en el que ya han participado más de 70.000 niños de todo el país, los alumnos aprenden a generar espacios de solidaridad, cooperación, confianza mutua, entusiasmo e integración.

Estos resultados no hacen más que transformar esta actividad en una pieza clave para el equipo de docentes, quienes a través del proyecto Media Caña –que se desarrollará durante todo el mes de agosto– buscarán sistematizar aprendizajes y analizar cómo las actividades en los Campamentos Educativos contribuyen a mejorar la calidad de todos los procesos educativos que se emplean.

Ariel Casteló, coordinador del proyecto Media Caña, señaló que la intención principal de esta idea es “sistematizar algunos aprendizajes que venimos desarrollando en los Campamentos Educativos, pero en este caso a través de  pocos campamentos en el año y concentrados en alguna temática particular. El objetivo en sí es poder trabajar sobre esa temática, haciendo una observación atenta, y juntar toda la información posible, para luego analizar esa información y, eventualmente, extraer de ese proceso algunas conclusiones o consideraciones que puedan contribuir al conocimiento general sobre el tema Campamentos Educativos”.

Es decir, la idea de Media Caña es ver cómo la actividad del campamento contribuye a la calidad del proceso educativo.

Según Casteló, la temática elegida para trabajar en este proyecto es “la comunicación”, dado que luego de cinco años de Campamentos Educativos fueron recopilándose distintas experiencias en torno a este tema que determinaron que el mismo fuera el punto de partida para hacer la experiencia de Media Caña.

Por esto, el primer campamento del proyecto Media Caña reúne una escuela del departamento de Rivera con una escuela del departamento de Rocha. Aquí, el tema del idioma de frontera, el portugués e incluso el “portuñol”, puede ser considerado como una barrera comunicacional con el otro grupo cuyo español es el más castizo del país.

El trabajo del cuerpo docente y de los animadores consiste entonces en afinar la mirada e identificar cuáles son las instancias singulares del campamento que provocaron un mecanismo distinto de comunicación, qué interferencias hubo, qué soluciones.

Para el segundo campamento Media Caña se agrupará una escuela urbana con una rural, para el tercero una escuela común con una de sordos cuyo lenguaje de comunicación es sólo a través de señas y para el cuarto una escuela común con una especial, cuyos alumnos tienen capacidades diferentes.

El último campamento será sin chicos, ya que será el reencuentro de todos los equipos docentes que atravesaron por estas cuatro experiencias que, a través de la elaboración de un informe, tratarán de sacar en limpio cuáles han sido todos los aprendizajes colectivos y confirmar así el valor de la actividad de campamento.