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En el marco de las distintas actividades que se desarrollan alrededor de los Campamentos Educativos, el Retoño sirve como sede para el proyecto Media Caña, que en su tercer encuentro trabajando el tema de “la comunicación” agrupa a alumnos oyentes con alumnos sordos de escuelas de Salto y Paysandú.

En los Campamentos Educativos, un proyecto en el que ya han participado más de 70.000 niños de todo el país, los alumnos aprenden a generar espacios de solidaridad, cooperación, confianza mutua, entusiasmo e integración. Estos resultados no hacen más que transformar la actividad de campamento en una pieza clave para el equipo de docentes, quienes a través del proyecto Media Caña buscarán sistematizar aprendizajes y analizar cómo las actividades en los campamentos contribuyen a mejorar la calidad de todos los procesos educativos que se emplean.

El coordinador del proyecto Media Caña, Ariel Casteló, señaló que la intención principal de esta idea es sistematizar algunos aprendizajes que se desarrollan en los Campamentos Educativos pero, en este caso en particular, concentrado en una temática: la comunicación.

Por eso para el primer campamento del proyecto Media Caña se reunió a una escuela del departamento de Rivera con una escuela del departamento de Rocha, siendo el idioma de frontera, el portugués e incluso el “portuñol”, un elemento que a priori puede ser considerado como una barrera comunicacional con el otro grupo cuyo español es el más castizo del país. Para el segundo campamento se agrupó una escuela urbana con una rural y ahora, para este tercer encuentro de Media Caña, el desafío ha sido reunir a alumnos de una escuela común, oyentes, con alumnos sordos de escuelas de Salto y Paysandú, cuyo lenguaje de comunicación es sólo a través de señas.

La idea entonces para este encuentro es identificar si la convivencia de los alumnos en el marco de las distintas actividades que ofrece un Campamento Educativo ayuda a superar lo que a priori, entre oyentes y sordos, se vislumbra como un obstáculo o barrera en la comunicación.

Según Elsa García, maestra en la escuela de sordos de Salto, los que más van a capitalizar esta experiencia son los oyentes, y no sólo los niños sino y sobre todo los adultos, porque van a pasar cosas increíbles. En este mismo sentido, Estela Vallarino, inspectora de sordos, remarcó que el proyecto Media Caña seguramente enriquecerá a todos los participantes, señalando además que para la escuela pública lo que hoy entendemos como sordo no es una persona que no oye, sino una persona con una lengua diferente, con una cultura diferente y una visión del mundo diferente. “En los sordos su cuerpo habla, sus manos y sus gestos hablan. Son personas que comprenden el mundo de manera diferente y para el oyente eso es muy rico y valioso”, puntualizó Vallarino, quien señaló que actualmente existen en Primaria 319 alumnos en todo el país con esta característica.

En suma, esta propuesta de Media Caña invita no sólo a poner el foco de atención en aprender si la situación de campamento contribuye o colabora al fenómeno de la comunicación sino también invita a conocernos más y enriquecernos con una lengua nueva para aprender.