El Consejo de Educación Inicial y Primaria, a través del Instituto de Formación en Servicio, realizó el pasado sábado 11 de noviembre el cierre del curso de Formación de Formadores que implementó a partir de diciembre de 2016 con el firme objetivo de seguir ofreciendo las mejores herramientas para la profesionalización de todo el colectivo de docentes.

PRENSA PRIMARIA

Bajo el título “Dispositivos y estrategias para la formación de docentes: aportes a la reflexión”, la magister Rebeca Anijovich orientó la formación de los equipos técnicos del Instituto de Formación en Servicio (IFS) a lo largo de cinco intensas jornadas de trabajo.

A partir del análisis de diferentes concepciones teóricas acerca de la formación, y específicamente de la formación en servicio, se avanzó en la conceptualización de la práctica reflexiva, el rol del formador y los dispositivos de formación, entre otros temas centrales para el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP).

Teniendo en cuenta que la formación “es un trayecto, un espacio flexible y de construcción” , según Anijovich, se considera fundamental que los formadores que acompañan los procesos de formación de los docentes analicen, reflexionen y reformulen sus propuestas de intervención a la luz de la teoría y con el conocimiento que procede de la práctica. Es la práctica con los docentes en los cursos y en las diferentes intervenciones en territorio lo que sirve como punto de partida para avanzar en el proceso de formación de los formadores. Son escasas las oportunidades en que los docentes tienen la posibilidad de “observar prácticas” de otros y es muy difícil focalizar la mirada y el análisis en las propias prácticas.

Según lo expuesto, se avanza en el trayecto de formación a través de distintos tipos de mediaciones: los formadores, las lecturas, las circunstancias, la relación con los otros son todos factores que pueden actuar como mediadores. Al decir de Gilles Ferry, “las mediaciones posibilitan y orientan la dinámica del proceso formativo”; es en este sentido que el IFS considera imprescindible generar espacios académicos y oportunidades reales para que los equipos técnicos, con sus coordinadores, integrantes de equipos y formadores, detengan las dinámicas cotidianas y tomen un tiempo para analizar las tensiones entre lo que se dice y lo que se hace, identificar lo aprendido y definir qué cambiar, cómo mejorar, con el fin de tomar decisiones oportunas en la planificación y desarrollo de nuevos procesos de formación.