El Consejo de Educación Inicial y Primaria visitó la Escuela N° 13 “Joaquín Mestre” para entregar, como viene haciéndolo desde 2012, una nueva “Moña de Honor” a una destacada figura del país, siendo en esta oportunidad para el cantante, compositor y percusionista Rubén Rada, uno de los artistas uruguayos más queridos y respetados en todo el país y el Río de la Plata, con una obra inmensa y original, fruto de su enorme talento y determinación por salir siempre adelante

PRENSA PRIMARIA

Los alumnos de la Escuela N° 13 “Joaquín Mestre”, las maestras, las familias de los niños y toda la comunidad educativa del barrio fueron testigos y protagonistas de un día inolvidable para todos, dado que la admiración y el cariño que provoca Rubén Rada, la figura a la que el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) le entregó la “Moña de Honor 2016”, es tanto de grandes como de chicos, porque todos, alguna vez, hemos cantado y bailado al ritmo de sus candombes, o mejor dicho, al ritmo de la magia que brota de sus manos cuando acaricia las lonjas de un piano, un chico y un repique, regalándonos muchas canciones que, sin lugar a dudas, ya se han convertido en la banda sonora de nuestro país. 

Sin duda Rubén Rada es un hombre que desde hace muchos años, a través de su talento y determinación, se ha transformado en un ícono en la música uruguaya, abarcando todos los estilos posibles, pero fundamentalmente, creando y cambiándole la cara al sonido rioplatense con sus toques de jazz, candombe y rock. 

Durante la entrega de la “Moña de Honor”, que se vivió como una verdadera fiesta de alegría, música, baile y color, los niños de 4 y 5 años de edad de Nivel Inicial bailaron al compás de “Al chancho le gusta la gallina”, mientras que los de 3° año cantaron “Loco de amor” y los de 2° bailaron “La comparsa de los bichos”; también cantaron los de 1° año “Candombe para Figari”, mientras que los de 5° le pusieron color y movimiento con “Terapia de murga”. “Cha cha muchacha” y “Mi país” hicieron cantar y bailar a todos los presentes. 

La directora general del CEIP, Irupé Buzzetti, señaló que “la escuela pública tiene lugar hoy para el arte, para la poesía, la música, las artes plásticas”, agregando que pensaba en cómo había cambiado la escuela a la que asistía ese niño Rubén Rada, que correteaba en ese mismo patio en los recreos, pero que no tenía la posibilidad como la tienen ahora muchos niños de acercarse a la Educación Artística.

Buzzetti, recordando un relato de Gay Talese, señaló que los dedos de una mano, por sí solos, no pueden hacer nada, pero que juntos hacen la fuerza, valiéndose para remarcar esta idea de unos versos de “Dedos”, una de las canciones más emblemáticas de Rada. 

“Dedos son dedos –puntualizó la directora general del CEIP–, días son días, madres son madres, hijos son crías… Dame de tu mano todo lo que puedas. Toma de mi mano todos lo que quieras”. 

Vale recordar que la “Moña de Honor”, otorgada por el CEIP,  es un reconocimiento que ha adquirido un valor representativo muy importante, ya que se le otorga, por un lado, a aquellos uruguayos que pasaron por las aulas de la escuela pública y que en la actualidad se han transformado en personas referentes para todas las generaciones de alumnos, mientras que por otro lado, se le entrega a aquellos quienes hayan creado y desarrollado una acción fundamental para la educación de los niños. 

En este último sentido, la “Moña de Honor 2016” tiene un especial vínculo con una de las políticas educativas del CEIP, que es la enseñanza del conocimiento artístico en todas las escuelas públicas, entendida como un derecho inalienable que estimule y contribuya al desarrollo integral del niño. Sin duda, la creatividad y versatilidad del Negro Rada sirva como estímulo e inspiración para muchos niños que, en la música u otra expresión artística, encuentran un puente sólido y a la vez sensible para comunicarse con los demás.      

Luego de recibir la “Moña de Honor”, Rada comentó que sentía una alegría enorme, agregando con mucho humor que le estaban dando un premio “al único tipo que nunca estudió en la vida”, para luego, más profundamente, decirle a los niños que no abandonen la escuela, que estudien, que se esfuercen. 

“Yo perdí mucho tiempo –dijo Rada–, por mis complejos. Mi madre y tía , que venían de Brasil, decían que yo no aprendía porque la maestra era racista. Muchos años después, por suerte, pude pedirle disculpas a Esperanza, que era mi maestra, porque el que no aprendía era yo. Ella hacía lo que tenía que hacer”.     

En suma, la “Moña de Honor” –cuyas ediciones anteriores fueron para la atleta Déborah Rodríguez en 2012, el maestro Óscar Washington Tabárez en 2013, la ingeniera Ida Holz y el escultor Pablo Atchugarry en 2014, y el ingeniero Miguel Brechner en 2015,– es una distinción de orgullo para el CEIP, ya que en ella se sintetiza el esfuerzo, la dedicación y la responsabilidad que muchas personas tienen con los niños y con la educación pública, siendo en esta oportunidad un lazo que se anuda fuerte  con las raíces más profundas de nuestra cultura e identidad. 

Como en las oportunidades anteriores, durante la entrega de la “Moña de Honor 2016” se descubrió una gigantografía del artista que permanecerá definitivamente en la Escuela N° 13 “Joaquín Mestre” como ejemplo de sus logros y su trayectoria.