Desde hace un año el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) y el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) vienen trabajando en la consolidación de una iniciativa que, entre otras cosas, colabora con el Plan de Seguridad Nacional, ya que evita el uso de dinero en efectivo en las escuelas públicas, tanto por parte de sus directores como de sus proveedores.

Dicho de otro modo, la iniciativa llevada adelante por el CEIP y el BROU –cuyo acuerdo se firmó el pasado 10 de abril en la Sala de Situación de la Casa Central del Banco República– es la incorporación del pago electrónico para el Programa de Alimentación Escolar (PAE).

Esta modalidad permite a los directores de las escuelas públicas realizar sus compras en forma práctica, cómoda y segura a través de la utilización de la tarjeta prepaga Alfa Brou Visa.

Por medio de este modelo de gestión moderno, ágil y transparente, el CEIP podrá realizar un control online de los gastos de las escuelas, además de contar con un detalle mensual de los mismos.

Para el director general del CEIP, Héctor Florit, la firma de este acuerdo logra “transparencia, eficiencia y seguridad de los recursos destinados para la asistencia alimentaria de más de 250.000 niños, ya que se trata de más de $ 980 millones provenientes de un impuesto, y esto lo digo con el orgullo de ser maestro y uruguayo, cuyo destino específico son los niños. El esfuerzo de los ciudadanos en este sentido nos obliga a ser más eficientes”.

Por su parte, el presidente del BROU, Fernando Calloia, señaló sentirse orgulloso en poder colaborar con la escuela pública, “un rasgo de la identidad nacional”, remarcando que este acuerdo sin duda terminará transformándose en “una herramienta potente que simplificará el trabajo de los maestros en cuanto a la seguridad en el manejo de efectivo”.

Según la maestra Graciela Moizo, coordinadora del PAE, “este acuerdo no sólo significa un avance para la mejor gestión de los comedores escolares sino también un beneficio para los directores de las escuelas en cuanto a su seguridad, dado que muchas veces fueron robados e incluso lastimados al salir de los bancos, luego de retirar el dinero que se les acredita para el comedor de sus escuelas”.

Vale recordar que cada escuela tiene creada una cuenta en el BROU en la que se le acredita el dinero para la alimentación de sus alumnos –el 95% del dinero del PAE proviene del Impuesto de Educación Primaria–, y si bien en distintas ocasiones puede realizarse una transferencia de fondos, en general los directores retiran en efectivo el dinero depositado para pagar de forma directa a sus proveedores en las escuelas. Esto en parte se debe a que cada escuela tiene su propia realidad y que según la cantidad de inscriptos al comedor que tenga la institución los importes también varían, pudiendo ser de $ 30.000 a $ 200.000 mensuales lo que cada director debe retirar de las sucursales del BROU.

Dinámica de buenas prácticas

Además de los importantes beneficios ya mencionados, el acuerdo firmado entre el CEIP y el BROU está alineado al plan de Bancarización, dado que promueve la adhesión de los comercios a los sellos de tarjetas, genera ventas a través de medios electrónicos y demanda aperturas de cuentas bancarias, requisito fundamental para poder cobrar dichas ventas.

Según explicó Moizo, en el caso específico de los proveedores de alimentos para las escuelas públicas, así sean grandes o pequeñas empresas, lo que se viene desarronllado a raíz de este acuerdo es el registro de proveedores de cada escuela.

“El universo de proveedores es muy amplio. Por ejemplo, en Montevideo tenemos registrados más de 700 proveedores; en cambio, en las zonas rurales, son mucho menos. El punto es que, a través de esta modalidad, todos pueden adherirse o no al sistema. No es una decisión arbitraria del CEIP, la decisión la toma el proveedor. Este sistema, en cierto modo, protege al comerciante que está regularizado, generando transparencia en toda la gestión”, puntualizó la coordinadora del PAE.

Según Moizo, una vez hecho el registro, los comerciantes son visitados por quienes gestionan la tarjeta prepaga Alfa Brou Visa y evalúan su adhesión al sistema o no, teniendo por parte del banco amplias facilidades para incorporarse a esta modalidad.

Además, este sistema amplía el número de proveedores al que puede acceder la escuela, ya que por un lado permite hacer el pago con tarjeta al proveedor que entrega su mercadería en la escuela y posee el dispositivo inalámbrico para este cobro o bien, por otro lado, permite al director buscar mejores precios o salir de una situación imprevista con el proveedor y comprar en los negocios del rubro adheridos al sistema.

Avance progresivo

Como en todo cambio que se prevé hacer de un modo de trabajo, el CEIP desarrolló para este sistema un plan piloto que arrancó en octubre de 2012 con 10 escuelas de distintos puntos del país, más precisamente 3 de Montevideo, 3 de Canelones, 1 de Maldonado, 1 de San José, 1 de Colonia y 1 de Florida.

“La idea es ir avanzando progresivamente en la implementación de este sistema hasta llegar a la totalidad de los servicios que ofrece el PAE. Es decir, el plan es ir creciendo poco a poco, pero a paso firme y seguro, de sur a norte, incorporando ahora 10 escuelas de cada jurisdicción de Montevideo, es decir, 30 escuelas más que se suman a las 10 que arrancaron con el plan piloto”, remarcó Moizo.

Un programa con historia

El Programa de Alimentación Escolar (PAE) es un servicio de extensa trayectoria en el país, de hecho se inició a principios del siglo XX en las escuelas rurales y al aire libre, extendiéndose luego a medio urbano.

Vale recordar que la finalidad del PAE es contribuir al adecuado estado nutricional de los alumnos de Primaria –con especial énfasis en las situaciones de riesgo–, entendiendo además que un apropiado menú significa para los niños un mejor y mayor logro de sus aprendizajes.

Actualmente el PAE tiene un alcance nacional, cubriendo la atención de 2.772 servicios, en 2.390 escuelas, en las que asisten alrededor de 254.064 comensales. .