Durante 2012 el nivel de asistencia de los escolares a clase creció a un promedio de 162 días, recuperando así una de las mejores cifras alcanzadas por Primaria a mediados de la década de 2000 y significando a su vez una recuperación de lo que el país invierte en cada niño que concurre a la escuela pública

La asistencia irregular es un tema que siempre preocupa y ocupa al Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), ya que no sólo es un punto en la agenda de trabajo acerca de más y mejores oportunidades de aprendizaje para los niños que concurren a la escuela, sino también un mojón clave en cuanto a la eficiencia que debe hacerse del gasto público.

Para decirlo en términos numéricos, cada día de asistencia a Primaria supone un costo promedio de U$S 3 millones, por lo tanto, recuperar tres días de asistencia implica recobrar, en términos de inversión pública, más de U$S 10 millones.

En este sentido, que en 2012 el nivel de asistencia de los escolares a clase haya crecido a un promedio de 162 días es más que una buena noticia, y no sólo para el CEIP sino para toda la población.

Con esta cifra en ascenso Primaria recupera también uno de los mejores guarismos alcanzados por la institución a mediados de la década de 2000, más precisamente en 2006, que también el número promedio de días asistidos fue 162, mientras que de 2000 a 2005 fue 160 días.

Luego, en 2007, el promedio de días asistidos volvió a bajar a 158, en 2008 subió nuevamente a 160, para volver a descender drásticamente en 2009 a 155 días debido a diversos factores que el sistema atravesó, como por ejemplo, la gripe y las inundaciones de aquella época, que generaron altísimos índices de ausentismo o asistencia irregular.

Gracias a distintas medidas, como por ejemplo la campaña Cero Falta, los niveles de concurrencia crecieron en 2010 y 2011 a 159 y 161 días respectivamente. En este caso 2012 no es la excepción (adjuntamos imagen de la estimación del promedio de días asistidos en el año según los grados de educación común, años 2009 a 2012) y los números siguen augurando un mejor futuro para nuestros niños, ya que asistir a clase significa para ellos, como se dijo, más y mejores oportunidades de aprendizaje.