El próximo viernes 28 de octubre, el Consejo de Educación Inicial y Primaria realizará el acto de nominación de la Escuela N° 382 de Flor de Maroñas, que pasará a llamarse “Maestro Rubén Lena”, sin duda uno de los pilares indiscutidos sobre los que se edificó y sostiene la canción popular uruguaya y que se desempeñó como maestro rural en distintas escuelas, como por ejemplo en Sierras del Yerbal, en Arrayanes de Corrales del Cebollatí y también en Isla Patrulla.

 

PRENSA PRIMARIA

El 28 de octubre de 1995 fallecía en Montevideo, a los 70 años de edad, el maestro, compositor, poeta y escritor Rubén Lena. Como si fuera un guiño del destino, en la misma fecha pero 21 años después, una escuela pública llevará su nombre como símbolo de homenaje a quien fuera un hombre comprometido con su tiempo y que siempre, según sus propias palabras, pensó “que los que menos tienen, son los que necesitan más”.

En concreto, el próximo viernes 28 de octubre, el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), a través de la propuesta realizada por la Dirección del centro educativo y que contó con el apoyo de la Comisión de Fomento, del personal docente y no docente, y de familiares y vecinos, llevará adelante el acto de nominación de la Escuela N° 382 de Flor de Maroñas, que pasará a llamarse “Maestro Rubén Lena”.

Inaugurada el 19 de setiembre de 2014 –en un acto en el que estuvo presente la maestra Juana “Justita” Lacuesta, viuda de Lena, y Pepe Guerra, exintegrante del dúo Los Olimareños–, la Escuela N° 382 es un amplio espacio de 1.335 m2 construidos, a los que se le suman 8.952 m2 de bellísimos espacios exteriores, en el que alrededor de 300 alumnos reciben, a diario, una educación de calidad, integralidad, inclusión y participación.

Como se dijo, la idea de nominar a la Escuela N° 382 con el nombre “Maestro Rubén Lena” surgió desde la propia comunidad y del colectivo docente, pero el motivo no sólo fue dedicar un justo homenaje a Lena, sino también seguir dándole al barrio –cuyas calles además tienen el nombre de varios maestros– otra escuela con nombre de maestro, ya que la N° 181 y la N° 196, entre las escuelas más cercanas, se denominan “Maestra Elena Quinteros” y “Déborah Vitale D'Amico”, respectivamente.

Mantener vivo el legado de Lena no es sólo recordar su aspecto musical, difundido principalmente por el dúo Los Olimareños a través de las canciones A Don José, Isla Patrulla, De cojinillo, Cielito del Olimar, Cuando empieza a amanecer, Del templao y ¿No lo conoce a Juan?, entre muchas otras, sino también su vocación como maestro rural, la cual desempeñó en la Escuela N° 44 de Sierras del Yerbal –una zona cercana a la Quebrada de los Cuervos–, en la Escuela N° 62 de Arrayanes de Corrales de Cebollatí, en la Escuela N° 3 de Isla Patrulla y en la Escuela N° 73 del barrio 25 de Agosto de la ciudad de Treinta y Tres, entre otras.

Además, como apoyo al programa de Escuelas Rurales, Lena fue nombrado por el colectivo magisterial como presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural, en la que compartiría experiencias, entre otros, con los maestros Julio Castro y Miguel Soler. En este contexto es que, en 1959, viaja a Venezuela junto a su esposa, ambos becados para formarse en el Centro Interamericano de Educación Rural en San Cristóbal, siendo una formación patrocinada por la UNESCO, la OEA y el gobierno nacional.

Es decir, más allá de recordar a “Rubito” como a uno de los principales albañiles de la canción popular uruguaya, como un hacedor de canciones y como poeta, su vida –siempre de perfil bajo– estuvo abocada a estar cerca del pueblo, de sus niños, de los trabajadores.

En suma, el acto de nominación que realizará el CEIP en la Escuela N° 382 es más que un cálido homenaje al maestro y al sembrador de canciones entrañables para todos los uruguayos, es el recuerdo vivo de un hombre que, como bien lo definió Coriún Ahronián –uno de los musicólogos más destacados de nuestro país–, “hablaba bajito y pausado, con dulzura, con paciencia para su interlocutor, desparramando con pudor sus afectividades. Así, comunicó a los demás, que se encargaron a su vez de comunicarlo a otros, mucho de lo que ha pasado a ser esencial en nuestra cultura común, en el Uruguay de estos últimos tres decenios”.