Uno de los barrios más típicos del oeste de Montevideo, Colón, tiene desde ahora un nuevo establecimiento de educación pública: el Jardín de Infantes de doble turno N° 286, con capacidad para más de 150 niños de 3 a 5 años de edad.

Ubicado frente al conocido Complejo América, este jardín inicialmente funcionaba en un obrador de la zona y luego en contenedores en el centro mismo del complejo, por lo que la inauguración de un nuevo edificio para recibir a los niños del barrio es más que un corte de cinta, es la confirmación del compromiso asumido por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) de ofrecer una educación digna para todos.

En este sentido, durante el acto de inauguración, la directora del Jardín de Infantes N° 286, Margaret Wallace, dijo que se trataba de “un día de fiesta para todos los niños del jardín, pero también un día de fiesta para la educación pública”, ya que desde 1985, cuando la historia de este establecimiento comenzó a dar sus primeros pasos, recibiendo la sonrisa, la calidez y el deseo de aprender de todos los niños, se trabaja con la idea de sembrar esperanza para cosechar futuro.

Por su parte, la Inspectora Nacional de Educación Inicial, Cristina Ruggieri, sin ocultar su emoción por todo lo que tenía alrededor, primero recordó su paso por este jardín como directora, “cuando estaba dentro del Complejo América y lo llamábamos La Pecera, por sus paredes transparentes”, y segundo definió el trabajo realizado por todos los que pusieron su granito de arena en este proyecto “como el resultado de la abnegación” por una educación justa para todos, porque no sólo se trata de recursos materiales sino de recursos humanos invalorables.

Tras la colorida actuación de los más chiquitos, interpretando puestas en escena de Un mar de fueguitos de Eduardo Galeano y varias coreografías acompañadas por la música de Susana Bosch con Semillitas y Voy derecho y no me quito, el director general del CEIP, Héctor Florit, se suscribió a las palabras de la directora y remarcó que lo que allí se celebraba era una fiesta de la educción pública, “que todos los días, con mucho empeño y resistencia, realiza cosas maravillosas para que los niños reciban su derecho a ser educados en un lugar confortable”.

Por otra parte, Florit aprovechó la ocasión para insistir en lo importante que es asistir a clases todos los días y felicitó a Emiliano, un niño “Cero Falta” del Jardín de Infantes N° 286.

“El verdadero héroe de la jornada es él, ya que con lluvia, frío o el viento de los últimos días vino a la escuela todos los días”, remarcó Florit, regalándole a Emiliano el distintivo con el que la escuela pública primaria se identifica orgullosamente: la moña azul.